El Movimiento de Vida Cristiana (MVC) es un movimiento eclesial con una espiritualidad y un estilo propios dentro de la comunión de la Iglesia. Es una Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio.
El MVC constituye un espacio comunitario de encuentro con el Señor Jesús, en el que se busca experimentar una auténtica y comprometida vida cristiana. Tratando de acoger la amorosa gracia que el Espíritu derrama en los corazones[1], sus integrantes descubren un llamado a encontrarse con el Señor Jesús, a anunciarlo y a proclamar el Evangelio de la Reconciliación en el mundo[2]. El Movimiento, como porción de la comunidad eclesial, se inserta activamente en la misión de la Iglesia. Por ello aspira a proyectarse apostólicamente a través de la vida testimonial, el anuncio de la fe y la promoción humana integral, a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Su identidad está sellada por su eclesialidad y por su vocación al apostolado, que marcan su vida y su compromiso.
El MVC está conformado por hombres y mujeres, de diversos estados de vida, que se vinculan en una misión apostólica común. Esta vinculación puede ser a título personal o en forma colectiva, y lleva a constituir comunidades, grupos, instituciones, asociaciones y servicios de diverso tipo y con distintas finalidades apostólicas concretas. Su horizonte es vivir según la fe de la Iglesia y aportar al desarrollo de la vida cristiana en el mundo. Desde una perspectiva tanto personal como comunitaria, los emevecistas procuran coordinar la contribución de unos y otros, desplegándose según el carisma, estilo y espiritualidad del MVC al servicio de la misión de la Iglesia según el Plan de Dios.
Santidad, apostolado y servicio
En lo central de su experiencia de fe se sitúa el anhelo por vivir la santidad, el ardoroso compromiso por el apostolado y la entrega generosa y fraterna en el servicio. Estas tres dimensiones expresan la identidad y la proyección del MVC. En esa perspectiva, la vida es entendida siempre en relación a la iniciativa divina de amor.
Evangelización, reconciliación, comunión
La gran tarea que descubre el MVC en esta hora de la Iglesia es la de promover una renovada evangelización y reconciliación, para que así sus miembros, aspirando ser permanentemente evangelizados y reconciliados, puedan ser evangelizadores y reconciliadores según los impulsos del Espíritu Santo. Ése es el horizonte concreto hacia el cual el MVC quiere dirigirse.
Notas
[1] Ver Rom 5,5.
[2] Ver 2Cor 5,19.



